El cerebro, el órgano de nuestro cuerpo que se encarga de procesar todas nuestras acciones, está formado por neuronas, que son células nerviosas que se conectan entre ellas para recibir y enviar toda la información para poder realizar las acciones deseadas.
A parte de esta principal función, el cerebro del ser humano también se encarga de gestionar las funciones cognitivas, que son todos los procesos mentales que nos permiten desarrollarnos en nuestra vida diaria.
Ante la difícil situación de perder una persona querida o cercana, se crea un fuerte sentimiento de desolación que va aumentando al mismo tiempo que buscamos más y más respuestas del motivo de su muerte. Aunque es evidente que un hecho así siempre causará este sentimiento doloroso, siempre se puede trabajar para conseguir que estas emociones y sentimientos no sean tan extremos, y por lo tanto, que podamos encajarlo en nuestra vida cotidiana.
Los trastornos de conducta se podrían definir como un conjunto de comportamientos, con diferentes maneras de actuar, que presentan unas características en común:
Actos en contra de las normas sociales establecidas mediante un comportamiento irresponsable, transgresor y agresivo.
Convertirse en una molestia para los demás.
En el momento de delimitar los niños y adolescentes que padecen estos trastornos, es adecuado mencionar cuál es, mayoritariamente, el motivo principal por el que se producen estas alteraciones.